viernes, 19 de octubre de 2018

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Días como hoy me hacen creer que el mundo aún tiene salvación jajajajaja. Desperté aturdido por una gran carga de pensamientos que, irónicamente me adormecieron y me mantuvieron ocupado toda la noche (dormido jaja).

Me levante para observar la mañana, a las 5:30 am aun se siente el fresco de la madrugada, quisiera fumar un cigarro, pero en el fondo no deseo hacerlo. ¿Un café? ¿Porque no?, me parece buena idea, un café contemplando el silencio del amanecer y las mil y una cosas que rondan en mi cabeza.

6:00 am, media hora de contemplación en el frío relajante de la mañana gris, que bien se siente poner las cosas en orden en la cabeza, ahora sí, un baño ionizante para comenzar la jornada. El agua me escurre desde la cabeza como las ideas, el sonido de la regadera me hipnotiza y el tiempo se detiene por un momento… una vez más… de nueva cuenta... y justo ahí, en ese limbo de paredes mojadas, en ese momento de relojes sempiternos, sucede la metamorfosis.

¿Qué de malo tiene ser libre?, ¿Qué de malo tiene sentir, amar, llorar, sufrir?

Creo que del amor al odio solo hay un paso y del odio al amor hay una eternidad.

6:45 am, termine de alistarme. Ismael Serrano suena en los altavoces, el olor a café de nueva cuenta atrapa mis sentidos, ¿una segunda taza?... qué más da.

7:00 am, estas ganas se me desbordan a borbotones, será la emoción de un nuevo día, será la nostalgia por el ayer, será la esperanza por el que será.

7:15 am, el casete se ha rebobinado, el aire de este día es un aire nuevo, la vida ha cambiado de piel.

Un abrigo por aquello del frío, mis llaves y una nueva expectativa… 7:30 am, la revolución ha terminado, el mundo está ahora en paz.

7:45 am, estoy listo.

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