Bueno, no quisiera comenzar este nuevo post de la misma manera que los anteriores, pero es un hecho que deje pasar mucho tiempo sin reportarme por aquí. Definitivamente me ha hecho falta venir a vaciarme, ya que como alguna vez lo comente, este resulta ser, para mi, el mejor espacio para el desahogo, la reflexión y la catarsis.
-No mames cabrón, chúpale tu eres mi gallo.
-Ya wey no te hagas pendejo, bien que se te antoja.
-No seas puto wey.
Jajajajajajajajajaja. Si, decidí dejar el alcohol. Hace aproximadamente unos 10 meses decidí dejar las bebidas apendejantes y los estupefacientes (bueno… no todos), pero creo que esta ha sido una buena decisión, ya que me ha permitido a lo largo de este año darme cuenta de muchas cosas que quizás, pedo, o al menos bajo la lógica de la peda y el desmadre desmedido no hubiera podido realizar.
Resulta que deje de beber como desquiciado y el resultado ha impactado muchos aspectos de mi vida diaria.
Mi bolsillo lo agradece enormemente porque mis pedas ya no eran de 50 pesitos de coperacha pa’ la cheve, eran de unos 500 pesos pal’ whiskey y el amarre y eso solo pal’ arranque porque ya entrado en alcoholes, esa cantidad se podía multiplicar unas cuantas veces, más, la reparación de los daños al día siguiente, llamémosle curar la cruda o agarrar el pedo de nueva cuenta.
Me di cuenta de que muchos de mis problemas eran provocados por la explosividad producto de la bebida, de por si soy un pinche alterado, ahora imagínense con unas cuantas embellecedoras encima, de plano se me suelta el hocico y no paro de hablar y de hablar y de reclamar y vociferar, quizás puras pendejadas, pero el asunto es que no me para la boca. Ahora, después de 10 meses sin sustancias alterativas dentro de mi, creo que estoy aprendiendo a controlar mis impulsos y a moderar mis expresiones y esa latente explosividad que aun vive dentro de mi. Pero para que chingados me enojo si a final de cuentas quien termina mas madreado soy yo mismo. Me he encontrado sorprendido por los consejos de mi padre, quien sabiamente me ha recomendado conservar la calma, no gritar y no ofender. Y esto ultimo me lleva a comprender aquello que muchas veces yo mismo dije y que seguramente no estaba ni cerca de comprender y que tiene que ver con que, no hay parte mas ofendida que la ofensa misma, es decir, cada pinche improperio que sale de mi boca termina por representar una parte de mi mismo, una parte podrida quizás, pero termina por mostrar quien soy yo. Con esto no quiero decir que he dejado de vociferar, pero si he aprendido a hacer un uso mas inteligente y racional de las palabras y sus significados.
Por otro lado, durante casi 21 años de peda, pude ver como mi cuerpo se fue transformando de un cuerpo joven, no diré bien formado ni nada de eso, pero si de un cuerpo joven en desarrollo, a un cuerpo regordete e hinchado a causa de las bebidas refrescantes. Haciendo un recuento de los daños, me encuentro con que durante los últimos 10 años de mi vida, mi peso corporal a oscilado en un rango que de cualquier forma, me mantuvo dentro de la categoría del sobrepeso. Creo que pedo era muy difícil preocuparme por mi estado físico ya que obtenía satisfacciones extrañas de muchas otras maneras, mas no necesariamente prestando atención a mi mismo. Hoy en día y después de poco mas de un mes de ejercicio, he perdido casi 7 kilos de peso y estoy a punto de llegar de nueva cuenta al rango de los 70’s después de muchísimos años de ser un gordito cuasi feliz.
En el aspecto mental y sentimental han pasado cosas mucho mas complejas. Me he descubierto como una persona con muchas necesidades. Afortunadamente tengo un pasado firme, ya que vengo de una familia que siempre me procuro amor, protección y una buena educación (al menos así lo considero yo), pero creo que desde el momento en que la vida me puso fuera de la casa de mis padres, he ido construyendo algunas carencias que, muy seguramente son también una consecuencia de la perpetua fiesta que me cobijo durante mucho tiempo.
Estos cortos 10 meses me han dado la posibilidad de creer que efectivamente nunca es tarde para hacer algo al respecto, nunca es tarde para pasar de las palabras a los hechos y nunca es tarde para actuar.
Yo no se si jamás voy a volver a beber, pero lo que si se es que no pienso empedarme de la misma manera que antes, y eso… hay… me hace creer que a final de cuentas la vida no es tan mala.
Doy gracias pues, a la vida en este momento, porque me dio la oportunidad de ser un borrachin durante muchos años y me enseño a través de eso muchísimas cosas que hoy son parte de lo que me construye como la persona que soy.
Siempre decimos que el hubiera no existe, pero hoy me atrevo a afirmar algo un tanto mas alocado (o pendejo) y es que, el hubiera siempre existe, en la medida en que pensamos que las cosas pudieran haber sido de una manera distinta. Me considero afortunado de poder estar en este momento escribiendo esto y creo que a final de cuentas, mi vida por momentos se desdobla para dejarme ver con cierto agrado que, he vivido intensamente y que he gozado como loco cada momento bueno o malo.
Excelente reflexión , salud por eso! Abrazo brou
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