martes, 12 de febrero de 2019

De recomendaciones y recetas para el mal humor...



Qué carezco de inteligencia emocional… han de ser unos genios en esa asignatura.

Qué soy un reverendo hijo de puta, que mas da.

Que lea el libro de Goleman… lo he leído en reiteradas ocasiones.

Me parece que ser inteligente emocionalmente, no solamente tiene que ver con el temperamento y la forma en que se les hace frente a los problemas, desde mi muy particular punto de vista, ser inteligente emocionalmente, tiene que ver con la construcción de una perspectiva de la vida.

Imaginemos a una persona que a consecuencia de las circunstancias de la vida perdió sus extremidades y vive postrado en una silla de ruedas que ni siquiera puede empujar ni dirigir a su antojo… que tan inteligente emocionalmente debe ser para estar satisfecho (o resignado) con lo que le ha sucedido y para tener una perspectiva solida y positiva sobre la vida. Y peor aun, imaginemos que esa persona se encuentra en esa situación debido a la reacción agresiva de otra persona que quizás ni siquiera sabe que existe algo que se llama inteligencia emocional. ¿Qué jodido no?

Pienso que parte importante de nuestra capacidad emocional es un reflejo de nuestra experiencia vivida y del pasado que nunca dejamos de cargar, hay quienes pueden sobrellevarlo mejor, en eso estoy de acuerdo.

Que reniego todo el tiempo, que no paro de hacerla de pedo… creo que nunca dejare de hacerlo y definitivamente no por eso soy infeliz.

1 comentario:

  1. Jajaja. Me acusan de algo parecido, amigo, y también creo que las razones por las que a veces me siento temporalmente infeliz son otras. ¿Quién sabe? Tal vez estamos equivocados y las cosas que sí nos quitan el sueño son, al menos en parte, consecuencia de nuestro particular humor, que nosotros juzgamos inofensivo, al menos para nosotros mismos.

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