Hoy, de madrugada, he perdido el sueño y sin querer llegue hasta aquí, hace tanto que no me sentaba a escribir.
El olor de la lluvia y de la tierra mojada se mezclan con el aroma del cafe y de la madrugada. Casi un silencio total, una sensación de frescura con ciertas ganas de frío. A veces no hay mucho que decir pero hay tanto que callar que, como ahora, solo me dejo llevar por el ritmo de las teclas y el silencio de esta exquisita soledad.
Quiero estar solo, solo con la sombra de mi yo solo. ¿Que de malo tiene esta querencia mía?
No termina de llover, el suelo mojado refleja el contorno de la luna... con una y mil chingadas, que la noche no termine nunca...
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